El #Cinetflix de esta semana estuvo dedicado a los monstruos y lo monstruoso, para mí era imposible dejar pasar esta oportunidad para recomendar esa maravilla que es El huésped (The host) de Bong Joon-ho
Si no conocen a este director surcoreano esta es una buena oportunidad para acercarse a su particular estilo, ese que ha sido tan alabado recientemente gracias a la fantástica y multipremiada Parasite que recomiendo ampliamente (ojalá no dilaten más estrenarla en salas de cine por estas tierras).

En el El huésped, justamente, fue evidente esa capacidad que tiene Bong Joon-ho de atraer a públicos muy diversos y dejarlos satisfechos. La mezcla de géneros que a algunos les funciona tan mal en él es un cocktail exitoso en todo sentido como lo demuestra la increíble cifra de 14 millones de entradas vendidas en su país natal.

La película está inspirada en un hecho real: en el 2000 fuerzas oficiales de Estados Unidos ordenaron que 400 botellas de formaldehído se vertieran en río Han, el director coreano parte de esa premisa para imaginarse lo que ocurriría si una criatura mutante y carnívora, un anfibio gigantesco atacara su ciudad.
Así que tenemos un monstruo ( con guiños al género como Tiburón, Alien entre otras), en donde a la acción, al horror, y al drama se le suman, sorpresivamente, el humor negro y la sátira política. En otra subversión al género, el misterio y la tensión, no se sostienen en no saber cómo es el monstruo, al contrario, rápidamente y sin ningún temor este aparece a plena luz del día en una increíble y trepidante escena junto al río.

Esa temible creatura, ese monstruo (le pasan los años y sigue viéndose real y horrorosamente posible) afectará particularmente a una familia heterogénea y disfuncional que verá sus pequeños rituales, sus distancias y peleas afectados por la irrupción de esta bestia imprevisible.
Kan-ho Song, el multifacético y talentoso actor surcoreano, interpreta al perezoso, incompetente aunque buen intencionado padre que deberá salir de su letargo para enfrentarse a esa bestia que se ha llevado a su hija en plena luz del día.
¿Podrá este perdedor acompañado de su familia superar los obstáculos para rescatar al miembro más dulce e inocente de ese clan resquebrajado? La respuesta viene acompañada de una crítica al sistema coreano y sus inequidades, a la intervención norteamericana, entre otros.


Ojo a la música que acompaña a las secuencias de acción orquestadas al detalle mientras el guión no se dirige a donde creemos que lo hará. Sorpresas, risas que duelen, una fotografía cuidadosa, momentos de ternura… nada falta.

Extra: los que, como yo, hayan disfrutado Sense 8 se encontrarán con Doona Bae, la mismísima Sun, interpretando a una de las integrantes de la familia afectada. Como siempre, su capacidad de transmitir fragilidad a la vez que gran fortaleza y determinación, funciona muy bien.

 

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Diana Ospina Obando

Diana Ospina Obando

Escribir, leer, ver películas, viajar...¿me faltó algo?