Blog

Más y más

Por febrero 3, 2008 febrero 23rd, 2015 No hay comentarios
Las palabras son seres vivos, mutantes, amfibios… nadan bajo profundas aguas, se mueven con dificultad en terrenos pantanosos y a veces son aéreas, volátiles rápidas.
¿Conocemos realmente a una persona cuando hablamos con ella?
maras
Ahí estamos, escuchandola, sintiendola, intentando conocerla a través de esos seres coloridos que surgen de su boca y llegan hasta nosotros. Captamos apenas trozos de su interior, adaptamos lo que nos dice a nuestro discurso.
De estos efímeros momentos de comunicación surgen historias sorpresivas, momentos de descubrimiento, especies de alumbramientos del discurso en los que se construyen puentes.
Creemos que nos conectamos, creemos que el puente puede ser suficientemente fuerte para sostener el peso de lo que somos y hemos sido, creemos que la estructura es sólida y sostendrá nuestros sueños y esperanzas.
A veces nos equivocamos, caer nunca es agradable, descubrir que el puente no existía menos… duele reconstruir pedazos de roca, duele levantar andamios a medio hacer y duele más contemplar a las palabras sofocadas, ahogadas, desnudas sobre el andén muriendo lentamente.
Igual creo que no es tiempo perdido el que invertimos en construir, el que invertimos en reconocer a esos seres de colores que salen del otro e intentan acercarse a nosotros aunque sean espejismos, aunque sean algo diferente de lo que creemos al comienzo, aunque sean puñales que al final te hacen daño,aunque sean rosas que se secan en la madrugada con los primeros rayos de sol….
Ana y Alf: un mes de secuestro y no se sabe nada.