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Sobre George Constanza

Por abril 23, 2007 mayo 6th, 2018 No hay comentarios
Se han pasado días en los que solo escribo en mi mente… eso suele suceder a veces. Yo no creo que deje de pensar en escribir creo que simplemente no logro plasmar todo lo que se me ocurre y las cosas se van acumulando. Han sido varias las ideas que se me han cruzado en las últimas semanas. Un día me desperté queriendo escribir sobre George, el gordito de gafas amigo de Jerry en la famosa serie de TV Seinfeld. He visto y repetido muchas veces capítulos de esa serie «donde no pasa nada». Sus personajes, cuatro neoyorquinos neuróticos me han hecho reir muchas veces. George, en particular, merece una mención especial porque en el se condensan una serie de «cualidades» particulares.
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El es el clásico looser de cualquier otro seriado. Vive con sus padres, no consiguió terminar ninguna carrera, no consigue mantener una relación estable, está dispuesto a utilizar cualquier método para salirse con la suya: miente con facilidad y , ante todo, vive en completa paranoia sobre lo que los demás piensan de él. Sabe que no tiene una vida exitosa pero sabe también que en la vida todo puede ser un simulacro o apariencia y él está dispuesto a ser el mejor actor de ese escenario. Sus intereses y pasiones varían constantemente, inseguro, hipocondriaco, drámatico, George encarna todas las debilidades que tenemos en ciertos momentos. A mí me gusta ese personaje por eso porque uno puede identificar ciertas paranoias y temores propios en él, la diferencia es que George consigue llevarlos al extremo: ¿creemos que alguien habla mal de nosotros a nuestras espaldas? George no dudará en idear un plan para grabarlos y después enfrentar a los supuestos «agresores»; ¿nos quedamos con una respuesta en la boca? George recorrerá cientos de kilómetros para intentar decirla en el momento adecuado, exponiendose al rídiculo público; mentirá hasta el cansancio, fingirá vidas, será hipócrita y fracasará en la mayoría de sus intentos… nada lo desanima sus pequeñas crisis pasan y el sin sentido de su vida se ve validado por sus pequeñas «actuaciones» diarias, por eso es risible, por eso lo podemos querer como a un coyote al que siempre se le escapa el correcaminos (¿alguien quiere acaso a ese pájaro espantoso, arrogante que siempre se sale con la suya?). George hace del fracaso una manera de vivir, cínica es cierto, pero honesta, como lo es, a pesar de los variados roces que tendrán su afecto por su amigo Jerry, cariño genuino y auténtico que resistirá el egoísmo neurótico de estos entes urbanos.

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