Skip to main content

Corre el año de 1987 y James Brennan (Jesse Eisenberg) parece tener todo planeado, tras su grado planea recorrer Europa con su amigo rico y después instalarse en Nueva York para continuar sus estudios en Columbia.

Sin embargo,  un  inconveniente inesperado se atraviesa en su vida: su padre quiebra y sus sueños se ven truncados, no solo no podrá viajar a Europa sino que si espera poder llegar a la gran manzana más le vale conseguir un buen trabajo de verano.

La única opción que le resulta es, sin duda, como lo dice el tagline de la película, “uno de los peores trabajos del mundo”, ayudante en el parque de diversiones, Adventureland.

Greg  Mottola, quien dirigió  también Superbad, dirige y escribe esta película en la que ratifica su gusto por contar historias sobre esos muchachos tímidos, románticos, idealistas  y un tanto torpes  que  buscan encontrar un lugar en el mundo en el cual puedan aplicar sus reglas.  Es así como para el joven James la microsociedad que existe en su lugar de trabajo se convertirá en la oportunidad  de crecer y madurar seguramente  mucho más de lo que hubiera podido hacerlo durante su frustrado viaje.

Efectivamente en Adventureland  parece haber de todo, desde la chica sensual y cristiana; el intelectual especialista en literatura rusa que quisiera conseguir una mujer que se fije en algo más que la apariencia; la joven perdida y un tanto depresiva (interpretada por la conocida   Kristen Stewart); el casado que seduce jovencitas inventando un pasado glorioso; etc. Muchos de ellos son estereotipos, como el desesperante y tonto amigo de infancia que no deja en paz al pobre James, pero Mottola los integra de una manera fresca y, sobre todo, respetuosa con los personajes.

Ese mundo de carros chocones, crispetas, niños mareados y trampas en los juegos de destreza lo conocemos de la mano de James y de alguna manera ganamos algo de la mirada inocente que él aún conserva y descubrimos  esa “tierra de aventuras” en la que se convertirá el parque con todas las situaciones patéticas y absurdas que pueden darse allí, todo esto ambientado con la moda y la música de esa década tan particular que fueron los 80´s.

Divertida, sencilla, Adventureland  es una película dulce que consigue producir muchas sonrisas mientras  habla de aspectos muy diversos: de lo difícil que es encontrar un lugar propio en el mundo, un lugar seguro desde donde uno se pueda parar y conseguir comunicarse con otros; de dolores que impiden mostrarnos como somos; de las pequeñas mezquindades del ser humano cuando desea obtener algo y no piensa en el dolor de los otros  y, sobre todo, habla  de lo fácil que serían muchas cosas si simplemente aceptáramos a los otros y los dejáramos ser sin rotularlos y juzgarlos.

Nota aparte: Al parecer Kristen Stewart filmó esta película antes de Crepúsculo, como sea ella es una mujer hermosa  difícil de catalogar porque consigue verse bella, inocente y sexy a la vez; sin embargo, no deja de ser molesto que  por instantes uno cree estar viendo a la misma Bella de la saga de vampiros, mismos gestos, miradas de confrontación interior, etc., y no consigue diferenciar muy bien los dos personajes.

 

Diana Ospina Obando

Diana Ospina Obando

Escribir, leer, ver películas, viajar...¿me faltó algo?