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Sobre el pasado

By julio 31, 2005abril 30th, 2021No Comments
Te levantas un día y piensas en el pasado.
Es un buen momento para releer tus diarios, poner canciones tristes y preguntarte sobre tu vida, sobre lo que ha hecho de ti la persona que eres hoy (un domingo soleado que te quedaste en casa pensando cosas).
Lo primero que entiendes (aprendiste la lección) es que el pasado es móvil. Los recuerdos no son estáticos, se modifican gracias al significado que les otorgas a medida que van pasando los años. Por ejemplo, tienes un encuentro inesperado durante las pruebas del ICFES con el hermano de una amiga, lo reconoces vagamente tras estrellarte contra él saliendo de una cafetería. Un tiempo después, tras otro encuentro casual, él consigue convertirse en parte importante de tu vida. Han pasado años de eso, ¿cómo no recordar ese estrellón fortuito como un indicio, una pista, que presagiaba lo que ocurriría después? ¿Es o no es cierto?, probablemente no importa. Relees cartas de amor de personas que, ahora piensas, nunca hubieras querido dejar entrar en tu vida… Sin embargo lo hiciste… Entonces buscas un sentido a una serie de malencuentros, malquerencias que te dejaron dolorido el corazón.
Así es el pasado de cambiante, así son los sutiles lazos que crea con nuestro presente.
Veo una foto mía cuando era niña y pienso cómo veía el mundo y cómo el tiempo se me iba en construir mi presente, en inventar a la persona que quería ser, que iba a ser. El ejercicio era complejo porque hasta imaginaba mi cuerpo, el color de mi cabello, la altura que tendría… Me imaginaba solitaria cuidando helechos en alguna casona; me imaginaba vestida de monja, guardando voto de silencio, barriendo el patio de un convento soleado; me veía trabajando en teatro, protagonizando películas, o enseñando en algun salón… El futuro incierto se abría ante mí y yo me imaginaba decidida y tenaz, tomando las riendas de mi vida, cantando ingobernable como Tina Turner, contestataria, diferente.
No fuí tan alta como me lo imaginaba, ni me atreví a las minifaldas atrevidas que visualizaba, muchas cosas no fueron así, simplemente, no sucedieron como lo imaginé. El futuro ya no se ve tan extenso y usualmente consigo imaginarme cómo voy a lucir en tal o tal situación futura.
Es extraño crecer, es extraño tomar decisiones que nos lleven a construir una vida, es dificil resignarse a perder tantas posibilidades. Pero lo más extraño de todo es verse en esas fotos infantiles, con extrañeza, como intentado recordar quién es ese que está ahí fotografiado y por instantes reconocerse… reconocer una sonrisa, una sensación, un recuerdo y tener la certeza absoluta de que siempre hemos sido el mismo.

Diana Ospina Obando

Diana Ospina Obando

Escribir, leer, ver películas, viajar...¿me faltó algo?