Este comentario «casual» de un lector de El Tiempo confirma lo lejos que estamos de vivir en una sociedad donde las mujeres y los hombres tengan los mismos derechos:
«Entonces si una mujer, jóven, madura o veterana usa una minifalda (faldita con 20 o más cms. arriba de la rodilla), la exhibe públicamente, es porque de seguro cree tener unas piernas sensuales y atractivas. Si ella ignora que las hormonas masculinas no se alborotan, están muy equivocadas y más si el macho ocasional tiene unos tragos en la cabeza y ella lo ha «pre-calentado» y al final pretende dejarlo con el motor «recalentado». No señores, ellas ingenua ó perversamente se exponen a situaciones que pueden lamentar. Si Ud. tiene una cita con una chica y esta llega con minifalda o vestimenta muy sensual, es porque ese huevo quiere sal. No será siempre, pero las posibilidades son muy altas.»

Ni para que detenerse en la comparación hombre-carro, y lo terrible que debe ser quedar «recalentado» y cómo eso justifica cualquier agresión contra la mujer. Y ni hablar de la esmerada metáfora «ese huevo quiere sal».