Jane Austen, sin duda  debe ser si no la más una de las escritoras que más se adaptado al cine y la televisión. Sus novelas, escritas entre 1797 y 1815  siguen captando la atención de numerosos lectores alrededor del mundo y la explicación a esto es muy simple, los temas que aborda no se sienten lejanos para nada  y el hecho de enfocarlos desde la mirada  femenina (en épocas en que poco o nada era tenida en cuenta)  permite ver en sus obras interesantes y complejos personajes femeninos. Mi recomendada en el último #Cinetflix fue, justamente, una adaptación de la que muchos consideran su mejor novela,  Orgullo y prejuicio, publicada en 1813.  Su historia de amor, pero sobre todo el retrato que hace de una sociedad regida por múltiples convenciones y dividida por infranqueables diferencias sociales sigue vigente.

Esta adaptación fue la primera película dirigida por Joe Wright que, tras esta exitosa primera experiencia, de cierta manera se especializó en películas de época, es el director de Atonement, Darkest Hour y de una original versión  de Anna Karenina).   El  guion de Deborah Moggah conserva los diferentes temas que Austen trató en su novela. Entre ellos, claro, lo que significa ser mujer en un momento histórico lleno de limitaciones, obligaciones, exigencias y sacrificios que es necesario realizar si se aspira a contar con una cierta seguridad más adelante. Pero claro, no todas reaccionan de la misma manera ante los mandatos del momento, ni aceptan con resignación un destino predeterminado.   Elisabeth,  la protagonista, es inteligente, aguda, dueña de un gran sentido del humor y con la fuerza suficiente para negarse a seguir el camino que creen determinado para ella. Keira Knigtley la interpreta de manera impecable y muestra claramente cómo, a pesar de sus múltiples cualidades su razonamiento no siempre es acertado. En ese sentido  el título no podría ser más apropiado, en la historia vemos cómo son varios a quienes el orgullo y los prejuicios les impiden realmente conocer a los demás. Suponemos cosas del otro, les asignamos un papel y terminamos por no ver la realidad.

Los personajes secundarios son maravillosos, menciono algunos,  Donald Sutherland como el el padre de cinco hijas brinda momentos muy conmovedores y le hace contrapeso a su esposa, interpretada por Brenda Blethyn una desfachatada mujer dispuesta a todo por casar a sus hijas ¿de qué otra manera, sino, podrá sentir que alguien cuidará de ellas? . A ellos se suma Judy Dench como  Lady Catherine la aristócrata  acostumbrada a siempre salirse con la suya, porque claro, no es lo mismo ser mujer con dinero que sin él

 

Matthew Macfadyen es Mr Darcy  cuya expresión agria le ha labrado una fama de soberbio que le cae bien a su temperamento introvertido y taciturno permitiéndole mantener a todos los interesados en su inmensa riqueza a raya.  Acostumbrado a observar en silencio, a sentir que siempre tiene la razón y el control lo sorprende la actitud de Elisabeth, que no solo no le rinde pleitesía, como casi todos los demás, sino que además no teme desafiarlo.

Una fotografía y vestuario meticulosamente trabajados, música que acompaña muy bien la narración, protagonistas impecables y secundarios que potencian aún más  el retrato de un momento histórico, Orgullo y prejuicio de Wright sigue siendo una de las mejores adaptaciones que se han hecho de las novelas de Jane Austen.

Diana Ospina Obando

Diana Ospina Obando

Escribir, leer, ver películas, viajar...¿me faltó algo?