En el último #Cinetflix mi recomendada fue una película india con una historia inspiradora y bien contada, perfecta para ver en familia: «Yeh ballet», que encuentran en Netflix como «Sueños de ballet». Detrás de esta historia de sueños y superación personal está Sooni Taraporevala, reconocida guionista y directora india, quien en el 2017 realizó un documental de 14 minutos y 360 grados sobre la historia de Amiruddin Shah y Manish Chauhan, dos jóvenes bailarines de Bombay.

Los dos provienen de familias de escasos recursos y vivían en la periferia de la ciudad, cada uno se encuentra con el ballet por razones diferentes y, sobre todo, con Yehuda Ma´or un exigente profesor israelí que ve en ellos un enorme potencial y decide entrenarlos para hacerlos brillar. La historia se dio a conocer por distintos artículos y sedujo a Netflix. “Sueños de ballet “ está inspirada en la extraordinaria aventura de estos dos jóvenes cuando se encuentran con el ballet y su lucha por cumplir sus sueños en un contexto tan adverso a sus deseos.

Manish, justamente, interpreta a Nishu, que sería su versión en esta ficción y el talentoso Achintya Bose, da vida a Asif, que es el personaje inspirado en Amir. El británico Julian Sands encarna a Saul Aaron, el profesor que los descubre. Justo cuando pululan en Netflix películas de baile, entre ellas la muy regular Work it, por ejemplo, da gusto encontrarse con esta historia que no solo se esmera por mostrar la relación con el baile sino también los diversos conflictos que atraviesan los personajes. Taraporevala construye un guion en el que introduce diversos temas: la vida en la marginalización, las obras (disque el progreso) que destruyen ecosistemas y trabajos, las diferencias y enfrentamientos religiosos, económicos y culturales, entre otros.

A cada personaje se le dibuja con claridad su entorno y las tensiones cotidianas que afronta y esto incluye no solo a los dos bailarines sino también al profesor de danza que afronta sus propios retos profesionales y personales Y claro, lo otro que uno pide en un película centrada en la danza es que las escenas de baile sean realmente potentes, en ese sentido «Sueños de ballet» no solo no decepciona sino que además incluye una preciosa escena al mejor estilo de coreografía de Bollywood.

En días pasados circulaba en internet la historia de un joven nigeriano que fue grabado bailando ballet, su gran pasión, bajo la lluvia en un barrio de escasos recursos. La historia de ese joven sin duda tiene similitudes con esta y con la de nuestra estrella Fernando Montaño. De ñapa recomiendo, entonces, la autobiografía Montaño publicada el año pasado «Una buena ventura» y si se la topan por ahí, la película «Yuli» sobre el bailarín cubano, Carlos acosta.

Diana Ospina Obando

Diana Ospina Obando

Escribir, leer, ver películas, viajar...¿me faltó algo?