El #Cinetflix de esta semana se lo dedicamos a México. Mi recomendada fue una de esas joyitas que llegan de tanto en tanto a Netflix. Se trata de Tiempo compartido, la segunda película del talentoso Sebastián Hofmann. El guión, toda una cajita de sorpresas, lo escribió junto a Julio Chavezmontes y fue premiado como el mejor en la sección internacional de Sundance del año pasado. 
La historia gira alrededor de dos personajes: un turista deseoso de descansar Pedro (Luis Gerardo Pérez) y Andrés (Miguel Rodarte) un empleado que desea desenmascarar la mentira que siente lo envuelve en su trabajo en un reconocido resort. 


La llegada de Pedro buscando aprovechar la promoción que cree haberse ganado para disfrutar unos maravillosos días de vacaciones será accidentada desde el inicio. Esto puede despistar al espectador que puede pensar que está ante una clásica comedia sobre vacaciones malogradas. Se equivoca y esto es importante aclararlo. Nada es previsible en esta historia, al inicio puede que se nos escapen algunas risas viendo los inconvenientes que debe enfrentar el desesperado Pedro pero el ambiente, aparentemente cómico, va dando paso a algo más siniestro y terrible.


La historia de Andrés el empleado, precisamente empieza a develar las oscuridades que se ocultan tras las sonrisas impecables y las promesas de felicidad eterna que venden este tipos de lugares pensados, supuestamente, para el descanso ideal
Hofmann hace que toda la acción suceda en el hotel, en donde los espacios y colores ratifican la sensación de artificialidad subrayada por el hecho de que nunca se nos muestra el mar, única atisbo de la naturaleza. Todo es artificial, impostado, fingido.


El perfecto e impecable centro vacacional se va transformando paulatinamente en una especie de bestia capaz de engullir todo los sueños y aprovecharse del dolor con el único fin de nutrirse, no de las ilusiones, claro, sino de las billeteras de los incautos turistas. 
Mención aparte merece la aparición de RJ Mitte (Breaking Bad) como uno de los formadores de vendedores de tiempo compartido. Su personaje encarna lo más perturbador y terrible de este sistema.


Luis Gerardo Pérez está impecable como el único que parece mantener la cordura en medio de esta industria del entretenimiento dispuesta a hacerte feliz a la fuerza. Su desesperación nos contagia y angustia. 
Inesperada, original, Tiempo compartido apunta con fuerza a una industria que parece anodina pero que puede ser la representación más terrible de una sociedad que prefiere la foto sonriente a la verdadera realidad.

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Diana Ospina Obando

Diana Ospina Obando

Escribir, leer, ver películas, viajar...¿me faltó algo?