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Sobre tragedias y simulacros

Por mayo 19, 2006 diciembre 9th, 2014 No hay comentarios

Han sido días de silenciarme del blog pero de tener la cabeza atiborrada de ideas. Hay dos películas en particular sobre las que deseo escribir:
La primera, Match point, la última película de Woody Allen, quizás no consiga escribir nada desarrollado y largo sobre ella pero no quiero quedarme sin decir algunas cosas. La película, lo digo de una vez y sin rodeos, me encantó.

 

match point2

El personaje principal, un tenista ambicioso encarna al héroe moderno, un ser anodino que solo desea ver satisfechos sus deseos y que busca excusas fáciles para justificarse a sí mismo. No podría decir que como espectadores sentimos empatía con este ser un tanto soso, adaptable y deseoso de tener una vida tranquila y cómoda. Sin embargo, cuando el fuego de la pasión lo golpea nos compadecemos de él. Su mundito perfecto se tambalea ante la inquietante presencia de la novia de su cuñado. Allen se toma el tiempo para filmar esa primera aparición de este personaje femenino y todos caemos rendidos ante la belleza misteriosa de esa mujer que parece tener luz propia. Es sexy, impredecible, apasionada e irá cayendo irremediablemente mientras avanzan los minutos. Al final ya no nos parece tan interesante, su pasión se trasforma en fragilidad, su belleza se evapora y va quedando la dura realidad: es una mujer insegura, torpe y poco talentosa. Suena crudo, así es. El drama de ella es doloroso porque finalmente su belleza la ha hecho receptaculo de sueños, es un recipiente vacío que los hombres llenan con sus fantasías, así la aman, solo de esa forma, pero no la desean junto a ellos, no la quieren para conversar por la noche después de un día dificil, ni para compartir una cotidianidad con altibajos, jamás pensarían en ella como madre de sus hijos. Ella sabe que al final la abandonan., que el juguete termina por empalagarlos y desencantarlos y pretende,evitar, esta vez, que eso ocurra. La película narra, sin pudores, la caída de esta mujer, de esta suerte de Marilyn Monroe condenada a la tragedia. El tenista soso despertará de su letargo e intentará tomar las riendas de su vida, así sea solo para hundirse en el infierno personal e íntimo de la culpa. Como telón de fondo nos acompaña él texto de Crimen y Castigo de Dostoievsky (la película es una suerte de reinterpretación del drama de Raskolnikov) y la ópera, acompañamiento musical ideal para la tragedia que está por cernirse sobre los protagonistas.

beats
Lo segundo, por esto días estuvieron de gira por nuestro país The beats, la mejor banda beatle del mundo. Estos muchachos se dedican, cómo lo promociona la publicidad, a interpretar canciones de los beatles como si fueran ellos. «No pudiste verlos en vivo, es tu momento.» Toda la idea me parece descabellada y casi que me produce ligeros escalofríos… Ahí esta uno, sentado en la oscuridad de un teatro y al frente estos hombres que se esfuerzan todos los días por ser otros. Me los imagino estudiando videos de los beatles, remedando poses y estilos. Algo que alguna vez fue especial y único, algo que se dió en un momento determinado y produjo el éxito sin precedentes que fueron los Beatles es ahora reconstruído con precisión, (son los replicantes de Blade Runner, pero, estos sí, sin sentimientos). No me imagino el esfuerzo permanente por hacerse a imagen y semejanza de otro y ser reconocido por eso.

Estos copistas profesionales encarnan uno de los males de nuestro tiempo o, quizás ni siquiera sea un mal si no una simple realidad: la necesidad de vivir una vida ajena a la propia. Como si de una u otra manera nuestra vida nunca fuera suficiente. Queremos parecernos a alguien, vernos como tal, ser el de allá, nos comparamos, nos medimos, a nuestro alrededor nos señalan nuestras carencias: no tienes tal carro…, no tienes tal marca…, no tienes tal vieja…., no te quieren de tal manera… para todo hay parámetros, medidas.

Te llenan la cabeza de expectativas y ambiciones que de pronto, un día, dificilmente reconoces como propias pero en fin… me alargo… yo solo quería detenerme en esta imagen: el hombre que se levanta en Bogotá, en la habitación sin gracia de un hotel igual a otros, un hombre que se levanta se mira en el espejo y sonríe porque esa noche será John Lennon, se reirá como él, se moverá como él, cantará como él… De seguro sonarán afinados y perfectos y no habrá salidas en falso, disputas por Yoko Ono, ni peleas con Ringo. Y ocurrirá el milagro de los simulacros: Lennon dará una venia en el teatro Colsubsidio y recorrerá la 26 contento al igual que todos los que pagaron boletas para presenciar ese espejismo.