32 recuerdo antes de mi cumpleaños

21.
OSCAR
En el carro, de regreso de Sopó, Oscar me cuenta sus historias, casi ni nos conocemos y las palabras empiezan rápidamente a fluir entre nosotros.
Días de escucharnos y de construir una hermandad de llamadas y relatos…
Es dificil no querer comunicarse de otras maneras cuando uno se escucha tan bien, es dificil no creer que es posible “darse los mismos besos bajo los mismos árboles” y así lo intentamos varias veces. Es dificil no quererse cuando sentimos que el otro parece haber estado ahí desde siempre y que su historia y la nuestra se entrecruzan desde hace muchos años de diversas y variadas maneras. Es dificil entender que a veces ciertas cosas te quedan grandes porque hay asuntos por resolver en el tintero y porque los relojes, a pesar de girar hacia el mismo lado, no siempre consiguen marcar la misma hora. Y también es dificil, hay que decirlo, creerse por completo esta historia cuando te despiertas en la mañana con tanta tristeza y te sientes herida de una manera tan injustificada.

No hay mucho más que se pueda decir por ahora, dejemos hablar al recuerdo….

Óscar va sentado en la silla del copiloto. Estamos en Melgar. LLevo días sintiendolo próximo y cálido. No es una sensación nueva pero sí lo es el estar tan relajados… son unos días que se abren como paréntesis y en que parecemos no estar tan asustados o contenidos. Salimos de noche acompañados por su prima, ella maneja. Nos tomamos una avena, nos comemos un helado. De regreso, en el carro, yo le toco el hombro y él me aprieta la mano con su cabeza, amorosamente. Hace calor, es una noche tranquila y silenciosa. Yo siento su rostro contra mi mano y mi corazón cercano al suyo… Todo es claro, no hay temor, no hay reservas y siento con claridad, en ese momento que parece disolverse en la nada, que estaremos así de cerca por mucho tiempo más….